El domingo era el gran duelo, dos colosos frente a frente. Los dos candidatos a ser el 9 de Bien Igual se encontrarían en una cancha. El Legendario Goleador Zurdo, y el Casi Gol Kiko.Las encuestas daban al Zurdo como el favorito de la gente, mientras que Kiko también tenía sus adeptos (Mrulas).
El clima no era el mejor, durante la semana se venía diciendo que Kiko era mejor jugador, que había que esperarlo, otros opinaban que el Zurdo tiene el gol que le falta al equipo, y hasta hubo palabras subidas de tono y cargadas cruzadas. Así el clima se fue poniendo tenso. Los protagonistas tomaban este partido como un desafío personal.
Para que no haya heridos ni lesionados se optó porque jueguen los dos para el mismo equipo (sino se hubieran sacado chispas en cada encontronazo).

Al final el desafío lo ganó el Zurdo, más que nada por actitud y amor propio. A pesar de no haber tenido una de sus mejores tardes, corrió, peleó todas las pelotas y preocupó siempre a la defensa rival. Como siempre hizo un gol, el infaltable grito suyo de cada domingo.
Kiko fue la contracara. Estático, falto de fútbol, errático con el balón, jugó sólo 30 minutos y fue al arco. Como arquero pareció un poste. Toda pelota que iba al arco era gol, ni siquiera intentaba poner las manos para atajar. Nunca se vió a alguien con tan pocas ganas de jugar. Después de estar parado bajo los tres palos un rato decidió irse, dejando al equipo en inferioridad numérica. Mientras, el Zurdo batallaba solo contra toda la defensa rival.
El Zurdo se fué masticando bronca por la derrota de su equipo, hasta se le escapó alguna lágrima. Así siente el fútbol, lo lleva adentro. Mientras, Kiko ya estaba en su casa, tomando una Coca Cola y viendo el abierto de Australia por ESPN.




